Una Muy Buena Inversion

Por Fausto Liriano

En mi casa tengo una habitación-oficina-centrodeconvenciones-cybercafé-almacén de el Círculo. De la cual me siento orgulloso porque no todo el mundo puede tener una habitación de 9 metros cuadrados que tenga tantas funciones. Así es la vida amigos… a algunos nos trata mejor que a otros… jejejejeje!. Aparte de todas las cosas que tengo en esta habitación: mis tablas de surf (que no uso desde hace un año), un montón de libros que leí pero olvidé, CDs (algunos que no he escuchado), y una de las cosas más preciadas dentro de esta habitación multiuso: mi colección de botellas de Coca Cola.

A todo el que llega a mi casa le muestro con mucho orgullo todas mis botellas, algunas imitaciones de 1920, 1917, la primera botella de un litro (que parece más una botella de leche). Es historia, la historia fantástica de una de las bebidas más famosas del mundo (de hecho ha llegado antes que la Biblia a muchos lugares, algo que debería darnos vergüenza), que si no es tomada moderadamente acaba con tus riñones, y el vicio de muchos cristianos que la prefieren antes que el vino (¡gracias a Dios!).

La muestro porque no todo el mundo la tiene, y porque, principalmente a los viciados de este preciado liquido color… “Coca-Cola”, les causa sorpresa y cierta satisfacción (a algunos no, es obvio), y a mí me da la satisfacción de tener algo que poca gente tiene, pero ¿para qué tenerlo si no lo puedo compartir?

Entre todas las cosas de la más preciada habitación interna, es decir: el corazón, ¿Qué cosas como cristiano muestras con más orgullo? ¿Qué cosa no te gustaría disfrutar solo? ¿Qué cosa te da tanta satisfacción que quisieras que alguien también la tuviera? ¿Sí tener vida en Cristo es algo tan “¡Ay mi madre que apero!” por qué no gozarlo, saborearlo y… compartirlo, mostrarlo?

Lamentablemente algunos cristianos parecen más ser como estos tipos que se pasan la vida comprando pinturas caras (Van Gogh, Matisse, Toulusse Lautrec, Picasso) solo para tenerla en el sótano y admirarlas después de pelear con su esposa, como una aspirina contra el dolor del sentimiento, y morir sin haber disfrutado esto con… NADIE…

Eso no sería una buena inversión, una buena inversión es algo que puedes también disfrutar con alguien más, vivirlo en comunidad. Compartamos lo que Dios ha hecho en nosotros, eso es una muy buena inversión.